Martes 18 de abril de 2006, por Foreign and Commonwealth Office
Resumen
En un mundo de comunicaciones y mercados mundializados, nuestra seguridad y nuestra prosperidad dependen, cada vez en mayor medida, de lo que sucede en otras partes del mundo. Es preciso que seamos activos internacionalmente para, de ese modo, conformar los acontecimientos mundiales en beneficio de nuestros ciudadanos y en consonancia con nuestro compromiso a favor de un mundo más seguro, más justo y próspero.
Vivimos en una etapa de cambios veloces: hemos pasado de las relativas certezas de la Guerra Fría a un mundo de mayor complejidad e incertidumbre. Es mayor el número de cuestiones que inciden en una dimensión supranacional y están surgiendo nuevos actores globales. Nuestra economía abierta, nuestra sociedad diversa y nuestras responsabilidades internacionales brindan oportunidades, a lo largo de la próxima década, para moldear, en colaboración con otros, el futuro de nuestros ciudadanos y del mundo.
Una Diplomacia Activa para un mundo en transformación: Prioridades internacionales del Reino Unido se actualiza el documento estratégico publicado en 2003 por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth. En el mismo se señalan las tendencias que prevemos que definan el mundo en los próximos diez años y se describe el papel del Reino Unido en el sistema internacional, así como nuestras principales prioridades. A partir de ese análisis, establece las prioridades estratégicas internacionales del Gobierno en su conjunto y explica los cometidos del Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth para su consecución.
El mundo en los próximos diez años No podemos conocer el futuro pero sí podemos prepararnos y ayudar a influir en el mismo. Partiendo de amplias consultas efectuadas entre nuestros socios en el Gobierno y en otros ámbitos, a continuación se exponen algunas de las tendencias generales recogidas en el Libro Blanco y las consecuencias que las mismas tienen para el Reino Unido:
El ritmo creciente de la globalización: Los flujos de personas, bienes, dinero y conocimiento y el celérico crecimiento de Asia están impulsando la globalización, de la cual se derivan nuevas oportunidades y nuevos riesgos. El modo en el que los países responden a los mismos tendrá implicaciones notables para el Reino Unido. Es necesario que adaptemos nuestra economía, que colaboremos con otros en el respaldo a la liberalización económica y en la integración plena de nuevas potencias en el sistema internacional. Y hemos de contribuir también a la construcción de Estados eficaces que sean capaces de ofrecer seguridad, oportunidades y justicia a sus ciudadanos.
Unos recursos naturales sometidos a presiones: La demanda en aumento de la economía, el crecimiento demográfico y el cambio climático están sometiendo los recursos naturales del Planeta a nuevas presiones. Será preciso que respondamos a la creciente competencia por la energía, en particular, por medio de mercados más eficaces, tecnologías menos contaminantes y un diálogo entre los principales consumidores y productores.
Un contexto incierto en el ámbito de la seguridad: El terrorismo continuará siendo la principal amenaza a la seguridad del Reino Unido. Nuevos rebrotes de la proliferación de armamentos convierten los próximos diez años en un período crítico para los esfuerzos por controlar la difusión de las armas nucleares, biológicas y químicas. Surgirán nuevos peligros para los Estados frágiles y el futuro de zonas clave de Oriente Próximo, África y Asia estará sumido en la incertidumbre. El fortalecimiento de las relaciones con el mundo musulmán y la lucha contra el mensaje de los radicales constituirán una de las máximas prioridades.
A continuación presentamos nuestras conclusiones fundamentales:
Hemos de ser activos en todo el mundo a fin de conformar el acontecer internacional en un entorno internacional de rápidas transformaciones.
Debemos reforzar nuestros vínculos de colaboración y las instituciones internacionales para construir un futuro cimentado en valores e intereses comunes.
Una cooperación más estrecha en el seno del Gobierno y con otros será esencial a medida que continúan aumentando las consecuencias en el Reino Unido de lo que acontece en el extranjero.
Colaboración con otros
Ningún país puede acometer ese conjunto de cuestiones por sí solo y, por ello, es preciso que colaboremos con otros en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, de la Unión Europea, del G-8, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, de la Commonwealth y de otras agrupaciones. A la vista de los nuevos desafíos, hemos de trabajar en la reforma de las instituciones internacionales. Nuestras relaciones más importantes continuarán siendo con la Unión Europea y con los Estados Unidos. Será necesario, asimismo, que desarrollemos nuestras relaciones estratégicas con China, la India, Japón, Rusia y otros países. Las relaciones entre estos destacados actores internacionales y otros en vías de serlo influirán en el sistema internacional de los próximos diez años y posteriormente, y crearán el contexto en el que impulsaremos nuestros intereses y valores.
A medida que aumentan los vínculos entre asuntos nacionales e internacionales, ha de incrementarse también la cooperación entre los distintos ministerios gubernamentales y con el sector privado, las O.N.G. y la ciudadanía.
Prioridades internacionales del Reino Unido En virtud del análisis que hemos realizado, hemos establecido nueve prioridades estratégicas internacionales para el Reino Unido de cara a los próximos cinco/diez años. Dichas prioridades ponen de relieve la estrecha vinculación entre políticas nacionales e internacionales:
el aumento de la seguridad del mundo frente al terrorismo internacional y a las armas de destrucción masiva;
la reducción de las consecuencias que para el Reino Unido se derivan de la delincuencia internacional (el tráfico de estupefacientes y de personas y el blanqueo de dinero, entre otras actividades);
la prevención y la resolución de conflictos por medio de un sistema internacional sólido;
la construcción de una Unión Europea eficaz y competitiva internacionalmente en un entorno seguro;
el respaldo a la economía y a la actividad empresarial del Reino Unido mediante una economía, una ciencia y una innovación globales abiertas y en crecimiento y un suministro energético seguro;
el fomento de un desarrollo sostenible y de una reducción de la pobreza sustentados en los derechos humanos, la democracia, la buena gobernanza y la protección del medio ambiente;
la gestión de las migraciones y la lucha contra la inmigración ilegal;
la prestación de unos servicios de gran calidad a los ciudadanos británicos en el extranjero, en circunstancias normales y en situaciones de crisis;
garantizar la seguridad y la buena gobernanza de los Territorios de Ultramar del Reino Unido.
El papel del Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth El Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth está compuesto por una red de personas que trabajan en el Reino Unido y en 250 misiones diplomáticas en el exterior. El número total de nuestros empleados asciende a unas 16,000 personas, de las cuales se contratan 6.000 en el Reino Unido y 10.000 en el extranjero. Nuestro objetivo es trabajar a favor de los intereses británicos en un mundo seguro, justo y próspero. Para conseguir ese objetivo:
Desarrollamos y ejecutamos las políticas internacionales del Gobierno.
Identificamos e influimos en acontecimientos en el extranjero que afecten al Reino Unido.
Proporcionamos servicios consulares, servicios de visado, y servicios comerciales a nacionales británicos, empresas, y otras entidades.
Mantenemos una red global de Misiones y trabajamos en estrecha colaboración con nuestros socios en otros Departamentos Gubernamentales para realizar nuestras prioridades.
Nuestro papel no consiste en informar sobre acontecimientos o mantener buenas relaciones por sí mismas, sino en ejercer criterio e influencia con el objeto de configurar el futuro en beneficio de nuestros ciudadanos y otros. A este fin, debemos adquirir sobre el terreno los conocimientos, experiencia y habilidades necesarios para efectuar cambios.
Nuestra red de Misiones debe seguir adaptándose a nuevas oportunidades y riesgos - trasladando los recursos a prioridades en Asia y en el Oriente Medio; abordando temas tales como el conflicto, la seguridad del suministro energético o la reforma económica y política en regiones clave; desarrollando equipos de intervención rápida en caso de crisis; haciendo uso de las tecnologías de la información y la comunicación para proporcionar mejores servicios y para gestionar la red diplomática con más flexibilidad.
Servicios mundiales para nacionales británicos Los viajes internacionales de negocios y de ocio emprendidos por nacionales británicos siguen aumentando. La provisión de servicios de alta calidad a los ciudadanos y a las empresas de todo el mundo es una de las principales funciones del Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth y tiene la misma importancia que otros aspectos de nuestro trabajo. Muchas personas utilizan estos servicios, por lo que constituyen la parte más conocida del trabajo del Ministerio.
Unos 2.000 empleados trabajan en la tramitación de visados, y unos 1.000 en los servicios consulares. En total, más de la cuarta parte de nuestro personal en todo el mundo trabaja directamente en la prestación de servicios. Ofrecer un apoyo de alta calidad a los nacionales británicos en el extranjero es ahora una prioridad estratégica en sí misma, reflejando así la importancia que le atribuyen los ciudadanos británicos y el propio Ministerio.
Más abierto, flexible y diverso El Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth tiene que adaptarse a los retos del siglo XXI. Ofrecer servicios, influir en los demás, y configurar el cambio requiere una red diplomática flexible y motivada. Las prioridades estratégicas constituyen el marco para el despliegue de nuestros esfuerzos, permitiéndonos afrontar la creciente demanda de nuestros servicios con limitados recursos.
Aprovecharemos nuestros principales puntos fuertes - conocimientos regionales, negociación, comunicación, habilidades lingüísticas y dotes de persuasión, así como una sólida tradición de servicio. Seguiremos desarrollando las habilidades especializadas, directivas y financieras necesarias para gestionar una organización compleja y diversa y para prestar los servicios de calidad que exigen nuestros ciudadanos. Y aprovecharemos el talento de personas de diversa procedencia, para reflejar mejor el país al que representamos.